Debo confesar que nací viejo y con el tiempo he ido rejuveneciendo, aun con eso de vez en cuando me ataca la razón más obvia y la crudeza de lo cotidiano, me abraza la soledad y me envuelvo de desesperanza, ya por esto o por aquello suelo en ocasiones encontrar motivos para oscurecer el cielo y con esto sumirme en la más profunda angustia, como costumbre me busco, de repente una historia triste como pensamiento.
Hoy salí por las calles a buscar esa angustia, a vagar sin disfrutar el universo que todos encerramos, me limité a encontrar la desazón y el letargo de las mentes cansadas, los rostros abrumados por la realidad y el desgano por vivir. Deambulé.
Me cuestionaba y me respondía tan rápido que no dejaba de sentirme complétamente seguro de el caos en que nos encontramos, personas enfermas por las calles, monotonía, felicidad casi incomprensible por la cerrazón de mi estresante perspectiva. Maquilé tristezas.
Fuí primero a recorrer el centro y el calor del sol se encontró de nuevo con mi piel tanto tiempo escondida de su abrazo, al principio fue agradable pero después se tornó como las historias de amor mas rutinarias en un tremendo fracaso de malestar y ardor perenne. Ardí.
Caminé un poco más alejándome de esa banca de plazuela para huir de la luz, definitivamente necesitaba oscuridad. al menos mi piel se ha acostumbrado a ella, y mi mente también, veía personas pasar, entregadas a su ritmo de vida, haciendo lo que tanto he temido; nacer, crecer, desarrollarse (para ser esclavos de la vida), reproducirse y morir... Caminé.
Y me dejé llevar, así mis pasos siguiendo la corriente de apoderarse de esa ambición absurda de adelantarse al otro sin ir a ningún lado, quizá mi subconciente me llevaba a la escuela de arte donde aprendí que el espíritu habla más fácilmente por medio de acuarelas, pero una concepción distinta se originó en mi mente, se me ocurrió darle sombras al arte, imaginé un mundo al estilo de crónicas marcianas en el que aquellos que no han llegado a la completud mental son los habilitados para de su mente generar imágenes tridimensionales, multicolores, y hacer arte, más como una consecuencia de una mente disforme que por expresión elevada del espíritu, desvirtué sin piedad lo más sagrado que hasta ahora había tenido. Corrompí.
Mi mente en ese devenir de hiel, se volvió de nuevo al esclavismo acostumbrado, debía volver a tiempo a la oficina para como res de ordeña, cumplir con el horario y la rutina, no puedo decir que reaccione, los autómatas no lo hacen, solo obedecen aquello programado en su sistema, y le dí a los pasos la facultad de moverme, de regreso al trabajo... RESET...
Subí una callezuela directo a la empresa, uno y otro paso continuaban su camino, el camino de regreso, un vehículo viejo estacionado a la derecha mostraba una boleta de infracción de transito, y detrás se apilaban tres más, el sujeto en apariencia valiente, al menos es lo que inferí, había decidido coleccionarlas o no pagarlas, a final de cuentas es lo mismo, pero así mismo exponía un grito de piedad al mostrarlas detrás del parabrisas para no ser de nuevo victimado. Empobrecí.
Adelante de mis pasos un joven con apariencia de alguna deficiencia mental bajaba con una sonrisa limpia, traía un billete de cien pesos y monedas en la mano, quizá lo confundí y era alguien con una humilde alegría, pero no bastó para que mi afán por ensombrecerlo todo no juzgara su extraña felicidad, se obvia decir que le puse mil razones absurdas para estar alegre con mi cerebro sediento de nublar el cielo.Destruí.
Cerca de la esquina de la calle, encontré personas afuera de una guardería, niños pequeños al lado de sus padres y mi maldad hambrienta se abalanzó sobre ellos, pensé en la injusticia de tener a los pequeños en lugares de resguardo sin ofrecerles mayor tiempo para compartir con los padres, me vino la idea de cuan escaso es el tiempo que nos queda a los autómatas en esta vorágine de vida, agaché mi cabeza.. di unos pasos, y un pequeñito me miró a los ojos, y simplente me sonrió, parecía alguien tan sabio y tan lleno de amor que me lleno de luz, a grado tal que simplemente sonreí, no había ideas o teorías en su sonrisa, solo luz, y me quede dichoso sin mayor razón que la de haber podido en un momento entender que aún queda un espacio para ver el mundo como lo hacen ellos................
Hoy salí por las calles a buscar esa angustia, a vagar sin disfrutar el universo que todos encerramos, me limité a encontrar la desazón y el letargo de las mentes cansadas, los rostros abrumados por la realidad y el desgano por vivir. Deambulé.
Me cuestionaba y me respondía tan rápido que no dejaba de sentirme complétamente seguro de el caos en que nos encontramos, personas enfermas por las calles, monotonía, felicidad casi incomprensible por la cerrazón de mi estresante perspectiva. Maquilé tristezas.
Fuí primero a recorrer el centro y el calor del sol se encontró de nuevo con mi piel tanto tiempo escondida de su abrazo, al principio fue agradable pero después se tornó como las historias de amor mas rutinarias en un tremendo fracaso de malestar y ardor perenne. Ardí.
Caminé un poco más alejándome de esa banca de plazuela para huir de la luz, definitivamente necesitaba oscuridad. al menos mi piel se ha acostumbrado a ella, y mi mente también, veía personas pasar, entregadas a su ritmo de vida, haciendo lo que tanto he temido; nacer, crecer, desarrollarse (para ser esclavos de la vida), reproducirse y morir... Caminé.
Y me dejé llevar, así mis pasos siguiendo la corriente de apoderarse de esa ambición absurda de adelantarse al otro sin ir a ningún lado, quizá mi subconciente me llevaba a la escuela de arte donde aprendí que el espíritu habla más fácilmente por medio de acuarelas, pero una concepción distinta se originó en mi mente, se me ocurrió darle sombras al arte, imaginé un mundo al estilo de crónicas marcianas en el que aquellos que no han llegado a la completud mental son los habilitados para de su mente generar imágenes tridimensionales, multicolores, y hacer arte, más como una consecuencia de una mente disforme que por expresión elevada del espíritu, desvirtué sin piedad lo más sagrado que hasta ahora había tenido. Corrompí.
Mi mente en ese devenir de hiel, se volvió de nuevo al esclavismo acostumbrado, debía volver a tiempo a la oficina para como res de ordeña, cumplir con el horario y la rutina, no puedo decir que reaccione, los autómatas no lo hacen, solo obedecen aquello programado en su sistema, y le dí a los pasos la facultad de moverme, de regreso al trabajo... RESET...
Subí una callezuela directo a la empresa, uno y otro paso continuaban su camino, el camino de regreso, un vehículo viejo estacionado a la derecha mostraba una boleta de infracción de transito, y detrás se apilaban tres más, el sujeto en apariencia valiente, al menos es lo que inferí, había decidido coleccionarlas o no pagarlas, a final de cuentas es lo mismo, pero así mismo exponía un grito de piedad al mostrarlas detrás del parabrisas para no ser de nuevo victimado. Empobrecí.
Adelante de mis pasos un joven con apariencia de alguna deficiencia mental bajaba con una sonrisa limpia, traía un billete de cien pesos y monedas en la mano, quizá lo confundí y era alguien con una humilde alegría, pero no bastó para que mi afán por ensombrecerlo todo no juzgara su extraña felicidad, se obvia decir que le puse mil razones absurdas para estar alegre con mi cerebro sediento de nublar el cielo.Destruí.
Cerca de la esquina de la calle, encontré personas afuera de una guardería, niños pequeños al lado de sus padres y mi maldad hambrienta se abalanzó sobre ellos, pensé en la injusticia de tener a los pequeños en lugares de resguardo sin ofrecerles mayor tiempo para compartir con los padres, me vino la idea de cuan escaso es el tiempo que nos queda a los autómatas en esta vorágine de vida, agaché mi cabeza.. di unos pasos, y un pequeñito me miró a los ojos, y simplente me sonrió, parecía alguien tan sabio y tan lleno de amor que me lleno de luz, a grado tal que simplemente sonreí, no había ideas o teorías en su sonrisa, solo luz, y me quede dichoso sin mayor razón que la de haber podido en un momento entender que aún queda un espacio para ver el mundo como lo hacen ellos................
1 comentario:
Así es Amor.. Aún queda un espacio para ver la vida de la manera que Ellos la ven, con esa inocencia e ilusión que alimenta las ganas de sonreirle a lo que ven y más aún a lo desconocido que está por venir...
Me gustó mucho tu Historia..
TE AMO....
Ailil...!!!
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