Nada le dará sentido a tu vida a menos que limpies lo de adentro, lo que esta muy al fondo de tu alma, nada lo hará a menos que derrotes a tus fantasmas, no estás bien, no estás nada bien y recuperarte, salvarte, ayudarte a recuperar el brillo de tus ojos la alegría de vivir, el ánimo para hacer las cosas costará bastante, se consciente de ello, no es una fácil tarea convertirte de nuevo en alguien valioso o feliz.
Tendrás que hacer aquellas cosas que más te asustan con tal de poder salir del río en que te ahogas, tendrás que empezar a creer en ti, y eso parece que será lo más difícil, deberás romper con aquellos vicios que han echado raíces en ti, con esas ganas de salir corriendo a la primera derrota, tendrás que pelear con la aceptación de tu realidad, pero también con la negación de ti mismo, porque mucho de ti niega tu grandeza, y mucho de ti te eleva hasta un punto en el que no estás aun con tal de distraerte, pero lo más importante es que tu puedes y así te cueste millones de lágrimas y cada movimiento te reviente el alma podrás hacerlo, sólo si empiezas por dejar de lado lo que te va sobrando, pensamientos, recuerdos, acciones, necesidades inútiles de perfección, análisis profundos de situaciones insignificantes de la vida, batallas ajenas, dolores añejados, rencores vacíos...
Sólo si reconoces que estás en una guerra y adviertes al fin que es tu vida la que está en juego, entonces cuando encuentres que el enemigo y la muerte ambicionan tu caída y puedas con todas tus fibras experimentar el dolor de separarte de todos tus ideales y tus sueños, tus ambiciones y tus metas, tus logros y tus expectativas, cuando te des cuenta cuan miserable quieren tus fantasmas, tu enemigo y tu pasado volverte entonces quizá al menos hayas abierto los ojos, esto es una guerra, y es a muerte, la más larga y dolorosa muerte aquella que se lleva en vida y termina en la verdadera tumba, sin haber trascendido, fecundado o sido fértil, sonreído, evolucionado, aportado, amado, sin haber en el fondo realmente vivido.
Ahora, sí lo sientes levántate; vive sólo ésta hora siendo la mejor persona que puedas ser, al terminar esta hora empieza una nueva y acércate a tu Dios y dale tu confianza y pídele la suya y ruégale su amor, el te abrazará y te demandará también todas las batallas y cargará tu espalda para volverte fuerte hasta que pueda decirte que un buen siervo has sido.
Ora a tu Dios, con el corazón con la mente y con el cuerpo, ora a tu Dios y levántate, su Hijo levantó a aquellos que dormían, sanó a otros de sus enfermedades y puede sanarte a ti también, no huyas más de tu destino que es por cierto glorioso, pero para ser real necesita ser construido paso a paso, hora tras hora y día tras día un poco aquí y un poco allá con la mira puesta en todo lo que sueñas y todo lo que sabes que puedes lograr.
No dejes que nada, que nadie te nuble la visión pero sobretodo no permitas que el desánimo te aprese de nuevo, descansa cuando se requiera, primero camina despacio pero con firmeza, ya correrás cuando tu tiempo llegue y un día volarás hasta el momento en que puedas incluso conquistar los universos, pero ahora camina, despacio, poco a poco, eso como bálsamo irá sanando tu alma y generándote fuerzas y poder y gloria.
Y no te permitas meterte los pies, aprende a no engañarte, aprende a discernir entre las cosas que te ayudan a progresar de aquellas que son piedra de tropiezo, enfócate hacia tu destino, tu espíritu lo conoce, eleva tu consciencia hasta ese plano, ahí esta la claridad, y la verdad, la gente que te rodea te entregará su sonrisa agradecida, tus familiares, tus amigos tendrán gozo de verte crecer y lograr, pero al final de cuentas cuando vuelvas al sitio donde estabas perdido, lo mirarás de lejos y sabrás que has vencido, que tu Creador te ama, que El ha estado contigo y te ha ayudado a probar tu propia fuerza y te ha llevado de nuevo a tu camino, el que te lleva al cielo, al final de la vida, en el que puedes probar lo celestial durante todo el recorrido.
Juan Manuel García.....