lunes, 7 de abril de 2008

La cucaracha

ay de estos días leyó el joven en su libro de escritura sagrada, un libro mugroso, casi empolvado, casi grasiento, indefenso al hojeo indiferente del inculto y del docto, al repaso del clérigo esporádico dispuesto a leer a conveniencia o a discreción lo que le quede mejor al momento y a los hechos, lanzó un suspiro vago, profundo con alma de desesperanza, en el habitáculo sucio y desordenado se veían algunas veladoras encendidas, residuos de cera y suciedad mezclándose en las repisas calladas...

Ay de los que tienen hambre y sed de justicia... para estos tiempos la palabra justicia lleva la falda corta y los calzones aguados pensó para sí, y la misericordia... la misericordia se maquilló de hipocresía que dirían los viejos si nos vieran todos atascados en sangre y lodo, en oro y mierda...

... una cucaracha hacía de todo este lugar su paraíso, (inconcluso)

1 comentario:

Anónimo dijo...
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Voz, ¿qué me dices?

Voz, ¿qué me dices?
Bosque me dices...