Silente, callado como cada día, algo en su sangre le decía que no era de los que habían nacido para tener un punto de vista, el reflejo sucio de su oscuridad en el espejo mugroso del cuarto que usaba para asearse, su color, negro como sus visiones, vacío de luz como su esperanza, por eso cuando llegaron los patrones se quedó callado, inclinó la cabeza y se fue a trabajar, ya no necesitaba de látigo como se usara en el pasado, ni siquiera de gritos, quien ha aprendido a vivir como esclavo aprende o le nace desde siempre la sumisión grabada con sangre... con el llanto y el dolor de los ancestros.
Empezó a sembrar una semilla en cada cuadrito de la maqueta para hacer nacer vida, plantitas para el vivero de los gallegos, siempre ha sido así, uno en su tierra siempre será un extraño, pordiosero, desterrado y el que gobierna asqueado de su propia raza le entrega el oro y la virgen al maldito extranjero, para ver si un poco de su clase se le pega, para tratar así de esconder un poco de su sangre de indio, de su color de piel, de su verguenza por nacer mestizo... siempre ha sido así...
Una semilla, tierra, nutriente, otra semilla, desde peladito tuvo ese trabajo, peon de vivero, sembrador sin tierra y sin cosecha, pero qué más podría hacer, no sabía mucho de nada, y aunque en su mente recordará las coplas de Alí Primera, parecían más bien un bálsamo que un grito de pelea: "viene bajando el obrero casi arrastrando los pasos por el peso del sufrir ¡mira que es mucho el sufrir! ¡mira que pesa el sufrir! Arriba, deja la mujer preñada abajo está la ciudad y se pierde en su maraña hoy es lo mismo que ayer es su vida sin mañana". Creen que uno no entiende de esas vainas murmuró, casi sin decirlo, casi con miedo, y continuó, una semilla, luego otra, luego más.... qué más podría hacer...
Empezó a sembrar una semilla en cada cuadrito de la maqueta para hacer nacer vida, plantitas para el vivero de los gallegos, siempre ha sido así, uno en su tierra siempre será un extraño, pordiosero, desterrado y el que gobierna asqueado de su propia raza le entrega el oro y la virgen al maldito extranjero, para ver si un poco de su clase se le pega, para tratar así de esconder un poco de su sangre de indio, de su color de piel, de su verguenza por nacer mestizo... siempre ha sido así...
Una semilla, tierra, nutriente, otra semilla, desde peladito tuvo ese trabajo, peon de vivero, sembrador sin tierra y sin cosecha, pero qué más podría hacer, no sabía mucho de nada, y aunque en su mente recordará las coplas de Alí Primera, parecían más bien un bálsamo que un grito de pelea: "viene bajando el obrero casi arrastrando los pasos por el peso del sufrir ¡mira que es mucho el sufrir! ¡mira que pesa el sufrir! Arriba, deja la mujer preñada abajo está la ciudad y se pierde en su maraña hoy es lo mismo que ayer es su vida sin mañana". Creen que uno no entiende de esas vainas murmuró, casi sin decirlo, casi con miedo, y continuó, una semilla, luego otra, luego más.... qué más podría hacer...
El presidente les prometió mil cosas, igualdad, redistribución de la riqueza, total que les devolvió una patria renovada y firme una patria revolucionaria al menos en el discurso, en la mente del hoombre la frase del Ché: "La revolución no se lleva en los labios para vivir de ella, se lleva en el corazón para morir por ella".
Recordó esa mañana al pasar por el llaguno haber visto más de tres barrenderos haciendo la misma cosa, barriendo una y otra vez la misma calle, limpiando lo limpio y sonrío: este presidente si está haciendo bien las cosas... nos está dando trabajo... dijo para sí, pero no se lo creyó.
Recordó esa mañana al pasar por el llaguno haber visto más de tres barrenderos haciendo la misma cosa, barriendo una y otra vez la misma calle, limpiando lo limpio y sonrío: este presidente si está haciendo bien las cosas... nos está dando trabajo... dijo para sí, pero no se lo creyó.
2 comentarios:
TE AMO.....
..Te Amo.....
Publicar un comentario